24/1/16

CELEBRANDO EL DÍA DE LA PAZ

El 30 de enero se conmemora el Día de la Paz. Las escuelas infantiles suelen llenarse por estas fechas de palomas y manos blancas que simbolizan la no violencia; símbolos que decoran las aulas y los pasillos, pero que a mi entender resultan incomprensibles e insignificantes para los más pequeños al representar algo tan abstracto.
Sin embargo, trabajar la educación en valores como la paz es importante, porque son actitudes que se deben fomentar desde edades tempranas, en las que se sientan las bases del desarrollo social futuro.
Pero, más allá de los símbolos, ¿cómo podemos trabajar "la paz"?

  • Haciendo consciente al niño de las consecuencias de sus actos, tanto para sí mismo como para el niño agredido, procurando desarrollar la empatía y reparando el daño causado: "Has hecho daño a tu compañero, mira, le duele, está llorando; a ti no te gusta que te hagan daño, ¿por qué no le das un besito?".
  • Estableciendo unas normas de convivencia a modo de contrato que firmamos todos que nos ha de servir de guía o referencia. Estas normas son las que yo tengo en mi aula (de la revista Maestra de Infantil).
  • Fomentando la resolución pacífica de conflictos, ofreciendo alternativas a la conducta agresiva: "Primero juega uno y luego otro", "no hay que quitar las cosas, hay que pedirlas por favor", "si pegas al amigo le haces daño, tienes que acariciarlo", etc.

  • Trabajando  los valores, conductas y emociones a través de los cuentos y del aprendizaje vicario: 
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Aunque este cuento es para alumnos de Primaria, puede adaptarse fácilmente a niños más pequeños.
Resumen: Este cuento de la Editorial CEPE, cuenta la historia de Meli, una abejita peleona y con poca paciencia que tiene problemas de convivencia con las demás abejas de la colmena. Por medio de esta lectura se puede reflexionar sobre los inconvenientes que causa la falta de autocontrol sobre nuestras conductas, aportando ideas y ejercicios para mejorarlo.

Este cuento de la editorial Corimbo está indicado para niños de Infantil. Predomina la imagen sobre el texto.
Resumen: Este cuento ayudará a los peques a reflexionar sobre las consecuencias del enfado, a través de su protagonista, Roberto, un niño que no ha tenido un buen día y está malhumorado. La rabia se apodera de él y consigue que haga cosas de las que luego se arrepiente. ¿No sería mejor gestionarla de otra manera?

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En la misma línea que el anterior, este cuento nos servirá para hacer entender cómo se siente uno cuando experimenta el enfado. Además, el protagonista del libro nos muestra estrategias para superar el enfado, como relajarse o contarle a alguien lo que nos pasa.

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Y si lo que queremos es fomentar la conducta opuesta, os recomiendo este álbum ilustrado, en el que los distintos animales nos muestran la forma que tienen de darse cariño. Primero les enseñamos cómo se abrazan los personajes del cuento, y después podemos invitar a los niños a abrazarse entre ellos.
  • Promoviendo en el aula actividades y juegos cooperativos: A menudo en esta sociedad, tendemos a promover conductas competitivas desde que los niños son pequeños. Es necesario invertir esta tendencia, favoreciendo la colaboración entre iguales mediante actividades en las que sea imprescindible colaborar. Hay miles de actividades de este tipo. Así a bote pronto se me ocurren: hacerse cosquillitas o masajes, peinarse unos a otros, pasarse un coche o una pelota, etc.
  • Estimulando la conducta prosocial de los niños: En este sentido, se deberán hacer intervenciones espontáneas cuando la situación se nos ofrezca. Por ejemplo, ante un niño que tropieza y se cae, podemos invitar a un compañero que se encuentre cerca a que le ayude a levantarse diciéndolo "¿por qué no le das la mano para ayudarle a levantarse?"; si hay una niña que no consigue ponerse los zapatos o el abrigo sola, podemos proponerle a un compañero que le ayude; si un niño llora porque se ha ido su mamá, podemos animar a otro a consolarle diciéndole "Pepito está triste, ¿por qué no le llevas un juguete?", etc.
  • Cuidando el ambiente del aula, procurando que sea un espacio de calma, en el que se hable y se hagan las cosas de manera tranquila. Esto evitará muchos problemas.
  • Enseñando a utilizar técnicas de autocontrol como la técnica de la tortuga: Sobre esto podréis encontrar mucha información en internet, pero resumiendo podríamos decir que se trata de establecer 4 pasos para la regulación de la propia conducta:
  • Siendo un referente para nuestros alumnos: El modelo de conducta que ofrezcamos a los alumnos es lo más importante, porque además, en estas edades los niños y niñas lo imitan todo. Es preciso que reflexionemos y sobre nuestro comportamiento, nuestras palabras, gestos, emociones, etc.

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