15/4/14

APRENDIZAJE DE UNA SEGUNDA LENGUA: ORIENTACIONES ANTE EL BILINGÜISMO



A las familias les interesa que sus hijos e hijas aprendan tempranamente una segunda lengua. Además, las administraciones públicas y empresas están fomentando que así sea mediante la implantación del llamado “bilingüismo” Pero, ¿este bilingüismo es real?
La iniciación temprana en una segunda lengua es sin duda recomendable,  aunque implica una serie de condiciones para que sea positiva y productiva. Por un lado, hay que tener claro que aprender una segunda lengua no es adquirir unas cuantas palabras (uno de los grandes errores que se siguen cometiendo), sino unas estructuras fonológicas, gramaticales, morfológicas y sintácticas que, junto al vocabulario, permitirán la comunicación. Por otro lado, si se introduce una segunda lengua a estas edades, tenemos que plegarnos a las condiciones de adquisición temprana del lenguaje. Estas condiciones indispensables son las siguientes:
En edades tempranas, la segunda lengua debe aprenderse como la primera. No debe ser un objeto de estudio sino un medio de comunicación, es decir, un instrumento que utiliza espontáneamente el adulto para hacerse entender. Por lo tanto no se debe trabajar de forma descontextualizada, y hay que tener en cuenta que también aquí la comprensión precede a la expresión y que la expresión no es correcta desde el primer momento.
Los adultos responsables deben dominar esa lengua. ¿Qué nos parecería que a un niño pequeño su madre le hablara con un vocabulario podre, telegráficamente, con una gramática incorrecta y con serias dificultades de pronunciación? (En este punto, tanto administraciones como empresas deben velar por que así sea).
Deben cuidarse los aspectos emocionales. Hay que intentar entender al niño utilice la lengua que utilice. Las invitaciones a emplear una nueva lengua deben ser atractivas y lúdicas. No podemos imponer este aprendizaje, ya que la relación que el niño establece con el adulto es esencial para que desee expresarse.
- Hace falta una cierta frecuencia de interacción y de reiteración de situaciones. Difícilmente se puede aprender una lengua cuando se está expuesto muy poco tiempo a ella.
 Es necesario que quien aprende pueda adoptar un papel activo como interlocutor, y esto sólo se puede conseguir trabajando con grupos pequeños.

(Si todas estas condiciones se hubieran cumplido desde hace años, ahora muchos adultos no tendríamos que lamentarnos y seríamos competentes en un segundo idioma. Por ello, es importante cambiar el modelo existente y no perpetuar la mala praxis).

Extraído del capítulo 3 del libro Educación Infantil: Respuesta educativa a la diversidad; de Gema Paniagua y Jesús Palacios



No hay comentarios :

Publicar un comentario

DÉJANOS TU COMENTARIO